La administración pública turca, o la casa del terror

Antes de llegar a Turquía nos hacen firmar una declaración jurada que dice algo así como “antes de un mes me sacaré el permiso de residencia”. Bueno, yo empecé los trámites ayer. Y más o menos vengo a contaros cómo funciona todo aquí a través de este trámite.

Para empezar, tienes que coger cita en internet. La gafada de turno tuvo que aguantar que el sistema se colgara justo cuando estaba intentando imprimir los documentos oficiales, de manera que todo se complicó. Mrs. Sornosa tuvo que hacer de tripas corazón para pedirle a la persona que peor le cae de la universidad que revisara su cita y que intentara averiguar su número de registro. Primer paso: DONE.

Tenía la cita el día 16 a las 15,15. Como no tenía los papeles que debía haber impreso, tenía que estar dos horas antes para sacarlos. Llego dos horas antes de mi cita prevista. Nadie habla inglés. No entendemos ninguno de los carteles en turco. Guay. Le mando un mensaje a Javi preguntando dónde narices se saca el permiso de residencia. Tras un çay de una hora con Kamila en un bar de los aledaños me contesta, y bajo una lluvia torrencial volvemos a la comisaría. Edificio A piso 1. Pues no era tan complicado…

Subimos al piso y el de información nos dice que esperemos, y se va a buscar a alguien que hable inglés. In the meanwhile, Johann Wald intenta ligar con nosotras. Nos llevan a una ventanilla donde un hombre (llamémoslo Malo Ruso de James Bond) nos dice en un inglés un tanto extraño que los estudiantes tienen que esperar hasta las 5 para hacer el permiso de residencia. “Para qué nos citan entonces a las 14,30?”, pregunta Kamila. “Bilmiyorum”, contesta el Malo Ruso. Le explico que yo tenía que estar dos horas antes de mi cita para arreglar lo de los papeles de todos modos, y que si me lo puede hacer ahora. Nos dice “Esperad a que acabe de hacer unas cosas y os atiendo”.

Como esto es un tochopost y si no hay fotos nadie lee, pongo ésta de dos señoritas aplicando azúcar en el çay al borde del Bósforo.

Esperamos a que el Malo Ruso Ocupado consulte su perfil de Facebook y, cuando acaba, nos llama a la ventanilla. Me da un post-it donde pone Tehsin 16.10.2009 15.15’de öpronim amaçli y mi número de registro. Y con un cuño que, por lo visto, lo convierte todo en oficial en este país. Basta con cuñar gorülmüştür en un papel cualquiera y ya se convierte en los tres papeles que tenía que imprimir para que me dieran el otro. Me dice que lo lleve a la reprografía de la policía. Y lo llevo. Pero los de reprografía me dicen que nanay (otro post irá dedicado a todos los trabajadores de reprografías del mundo, que nos odian). Coge el post-it y escribe Randevu pasaport bilfileri ile giriligin bulunamadi diyor ve çikti alomiyoryz (vamos, algo que tampoco entiendo). Y lo escribe en mi post-it cuñado, que es oficial. Voy otra vez a ver al Malo Ruso (esperaba algo de indignación por su parte, el pizpireto ese había escrito en su papel oficializado) y dice “aaaaaaaah”. Escribe el formato de la plantilla de impresión y nos vuelve a mandar a reprografía. Allí el pizpireto de detrás del cristal dice “aaaaah” también y me manda a una ventanilla en un lateral, un tanto siniestra. De hecho, habían dos papeleras. En Estambul NUNCA hay papeleras en NINGÚN SITIO. Y en la ventanilla lateral un jugador de WoW estándar* me toma los datos. Estuvo a punto de registrarme (por tercera vez) como Sarnosa Compas. Y me dan el papel mágico con el que ya puedo sacarme el permiso de residencia.

Salimos Kamila y yo de ese infecto lugar en dirección a la cafetería de la policía. Al salir del bloque A nos encontramos a las nórdicas (representación total: Dinamarca, Suecia y Noruega) que iban tan felices ellas a sacarse el permiso. Les decimos que hasta las cinco nada, y se vienen con nosotras a la cafetería. Dos horas o así de espera, lloviendo a raudales y con Dina enferma. Yupi.

Aquí cuatro estudiantes de Políticas en la clase que no existe, con el profesor que no existe y con un horario también inexistente (Turkish I)

Cuando se hacen las cuatro y media decidimos que ya basta de té y nos dirigimos al edificio. Allí unos cientos de estudiantes esperaban para coger turno para hacer su gestión. Es decir, dos colas: una para el número, otra hasta que te toque el número. Una vez con el número nos sentamos en unos sillones que había en la sala de espera. Y ya saben ustedes lo que dicen: cuanto más cómodos son los asientos de una sala de espera, más te tienes que preocupar. Y sí, allí estuvimos cuatro horas más esperando nuestro turno. Y aún dando gracias, porque Berat y el resto de la gente llegaron justo a las cinco y se quedaron veinte números más atrás que nosotras.

A la hora de estar esperando Berat nos compró galletas. Marie se durmió. Las escandinavas empezaron a contar sus anécdotas y los españoles contábamos las nuestras.

A las dos horas empezamos a adivinar las nacionalidades de la gente que también estaba allí. Marina propuso una conga. Propuesta desechada. Llamamos a Kasim porque habíamos quedado con los informáticos para cenar en Kadiköy (parte asiática), y a la hora a la que íbamos a salir ya no habrían ferrys. Nos pregunta a qué ritmo va la gestión. Javi dice “a nosecuantas personas por cuarto de hora”. Kasim saca la cifra y se oye desde el teléfono “ARE YOU TELLING ME THAT YOU’RE GOING TO STAY IN THE POLICE STATION FOR 400 MINUTES???”. Malditos ingenieros y su manía de calcularlo todo.

A las tres horas una negra le dio un susto a Javi porque se asomó de repente a través de una puerta. Descubrimos que los baños oficiales eran agujero style y decidimos ir a cenar la peor cosa que nuestro estómago ha conocido nunca.

A las cuatro horas empezamos a cantar. Primero los españoles (eso siempre) y luego las alemanas. Primero canciones de los Beatles y luego de los Gipsy Kings. Minou empezaba a hablar con la comida. Christina se fumó medio paquete de tabaco. Dina se dedicó a comer todo lo que le dábamos porque claro, está enferma, tiene que comer galletas saladas (WTF?). Marina volvió a proponer la conga y sólo obtuvo dos votos en contra.

Intenten distinguir en esta foto a portugueses de turcos y de españoles... xD


Yo tenía el número 349. Cuando le tocó a Kamila (el 348) nos pusimos a aplaudir, a silbar, a vitorearla, etc. Toda la comisaría se nos quedó mirando. Eran las nueve y media, una hora bastante intempestiva en Estambul. Luego todos los estudiantes empezaron a hacer lo mismo con sus respectivos. Luego entré yo entre vítores y aplausos. Doy los papeles en la ventanilla y el policía se pone a pasarlos a la base de datos…

Ira
Ira
Mucha ira

Ya había puesto mis datos cuando pedí hora para hacer la gestión. ¿Tan difícil es informatizar las cosas en este país?** Tras un cuarto de hora cuñó mil veces mi papel mágico, grapó las fotos de carnet que Ezra tan cuidadosamente me había dado en el papel y me dijo que ya está, que vuelva el lunes para pagar y que vuelva el martes para recogerlo.

Ganas de matar. La comisaría está en Fatih. Yo vivo en Beşiktaş. De modo que me toca volver dos veces más, esta vez sin perder horas de clase.

Y luego metro, tranvía y caminata hasta casa. Ducha, dolmuş y Taksim. Ritim Roof y de nuevo a casa a dormir.





* Sí, lo era. Ya se que los lectores de este blog que hacen cosas de esas no lo parecen, pero es que a éste se le veía de lejos.

** Otro post para la tecnología en Turquía y la reflexión de por qué todos en este país tienen el mismo tono de móvil (el que viene por defecto de Nokia o el de Samsung).


BREVES

1. Ya tengo la ropa de invierno. Me ha llegado justo a tiempo, empezaba a hacer frío por aquí de noche. Ahora tengo que comprarme perchas xD
2. Justo la semana que más gestiones he tenido que hacer (en correos, en la policía, en la casa) mi compañera de piso está ausente, por Ankara o qué se yo. Menos mal que todo ha salido bien, porque estoy harta de decir turkçe yök.
3. En ocasiones financio cédulas islámicas cuando compro nocilla de dos colores y adana.

1 comentarios:

Vicente dijo...
18 de octubre de 2009, 15:52

Que desesperacion de funcionarios,4 horas de espera supera con mucho mis límites de paciencia. El funcionarius gabachus es sin duda el mejor ejemplar de funcionario que he conocido, eficientes y simpáticos, te cuentan sus anécdotas relacionadas con España y todo. Menos mal que tienes a gente alrededor dispuesta a hacer una conga, eso es gente de fiar

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